Página web para tu consulta privada: requisitos legales, cookies, publicidad sanitaria y checklist para psicólogos, fisioterapeutas y nutricionistas
Muchos pacientes ya no llegan «por el boca a boca» sin más: alguien les recomienda tu nombre y lo primero que hacen es buscarte en Google. Si encuentran una web clara, con tus datos profesionales, lo que tratas, dónde estás, cuánto cuesta y un botón para pedir cita, es mucho más probable que reserven. Si encuentran una web a medio hacer, sin número de colegiado, con un banner de cookies que no deja rechazar nada y un formulario que pide el motivo de consulta con todo detalle, la sensación es justo la contraria.
Y hay otro motivo para cuidarla: la web de una consulta sanitaria tiene obligaciones legales concretas. No es una tienda online ni un blog personal. Como psicólogo, fisioterapeuta o dietista-nutricionista ejerces una profesión regulada, tratas datos de salud y haces publicidad de servicios sanitarios, así que se te aplican a la vez la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI), el RGPD y la LOPDGDD, las normas de publicidad sanitaria y tu código deontológico.
En esta guía repasamos qué debe tener la página web de una consulta privada en España, qué textos legales son imprescindibles, cómo plantear las cookies y los formularios, qué puedes y qué no puedes decir en tu publicidad, cuánto cuesta tener una web y una checklist final para revisar la tuya en una tarde.
Aviso: este artículo es informativo y no sustituye el asesoramiento de tu colegio profesional, de un abogado o de un consultor de protección de datos. La normativa autonómica sobre publicidad sanitaria cambia de una comunidad a otra: revisa siempre la de la tuya.
¿Necesita una web una consulta privada?
No es obligatorio tener web para ejercer. Puedes trabajar solo con un perfil en Google, un directorio profesional o recomendaciones. Pero en cuanto publicas una web propia (aunque sea una página sencilla), esa web pasa a estar sujeta a la normativa, y además se convierte en tu principal herramienta de confianza.
Una buena web para una consulta pequeña cumple tres funciones:
- Generar confianza: quién eres, tu formación, tu número de colegiado, cómo trabajas y dónde estás.
- Resolver dudas antes de la primera cita: qué tratas, cuánto dura una sesión, cuánto cuesta, si atiendes online, cómo se cancela.
- Convertir la visita en cita: un botón claro para reservar o contactar, sin pasos innecesarios.
Si todavía estás montando tu consulta, conviene que la web llegue después de tener resueltos el alta como autónomo, la colegiación y, si tienes local propio, la autorización sanitaria, porque varios de esos datos tienen que aparecer en ella.
Las normas que afectan a la web de tu consulta
Antes de entrar en detalle, este es el mapa de normas que tocan la web de una consulta sanitaria privada:
| Norma | Qué regula en tu web | Qué te exige en la práctica |
|---|---|---|
| LSSI (Ley 34/2002) | Información del prestador y cookies | Aviso legal con tus datos y los de tu profesión regulada; consentimiento para cookies no necesarias |
| RGPD y LOPDGDD (Ley Orgánica 3/2018) | Datos personales de formularios, reservas y analítica | Política de privacidad, información en cada formulario, base jurídica, encargados del tratamiento |
| Normativa de publicidad sanitaria (Ley General de Sanidad, RD 1907/1996 y normas autonómicas) | Cómo anuncias tus servicios | Mensajes veraces, sin promesas de curación, con los datos que exija tu comunidad |
| Ley General de Publicidad y Ley de Competencia Desleal | Publicidad engañosa o comparativa | No inducir a error sobre resultados, precios o titulación |
| Código deontológico de tu colegio | Conducta profesional, incluida la publicidad | Dignidad profesional, no captar pacientes con reclamos engañosos |
| Normativa de consumidores | Precios, condiciones y reseñas | Precios claros (con o sin IVA según el caso), condiciones de cancelación visibles |
La buena noticia es que, para una consulta individual, cumplir con todo esto cabe en unas pocas páginas bien hechas. Vamos por partes.
Aviso legal: los datos que exige la LSSI
El artículo 10 de la LSSI obliga a quien presta servicios a través de una web (y una web profesional que capta pacientes lo es) a ofrecer de forma permanente, fácil, directa y gratuita una serie de datos. Lo habitual es reunirlos en una página de aviso legal enlazada desde el pie de todas las páginas.
Datos generales
- Nombre y apellidos (o razón social si tienes sociedad).
- NIF.
- Domicilio profesional.
- Correo electrónico u otro medio de contacto directo y efectivo.
- Si eres sociedad, los datos de inscripción en el Registro Mercantil.
Datos específicos de profesión regulada
Aquí es donde muchas webs sanitarias fallan. Si ejerces una profesión regulada, la LSSI pide además:
- El colegio profesional al que perteneces y tu número de colegiado.
- El título académico oficial y el Estado de la Unión Europea en el que se expidió (y, si procede, su homologación).
- Las normas profesionales aplicables y los medios para conocerlas (normalmente, un enlace al código deontológico de tu colegio).
En el caso de los psicólogos, conviene indicar con precisión la habilitación sanitaria (por ejemplo, Máster en Psicología General Sanitaria o especialista en Psicología Clínica), porque «psicólogo» a secas no permite saber si puedes prestar servicios sanitarios. Fisioterapeutas y dietistas-nutricionistas deben indicar su grado o diplomatura y el colegio correspondiente.
Datos sanitarios
Si tu consulta es un centro sanitario autorizado, lo recomendable es incluir también el número de registro o autorización sanitaria del centro en el aviso legal y en el pie de la web. En varias comunidades autónomas es directamente obligatorio que ese número aparezca en cualquier publicidad del centro, y la web cuenta como publicidad.
Consejo práctico: pon tu número de colegiado y el número de registro sanitario también en el pie de página, no solo dentro del aviso legal. Da confianza al paciente y evita discusiones sobre si la información está «fácilmente accesible».
Política de privacidad: qué datos recoges y para qué
La web de una consulta suele recoger datos personales de varias formas: el formulario de contacto, la reserva de cita, la suscripción a una newsletter, el chat de WhatsApp o la analítica de visitas. Por cada uno de esos tratamientos, el RGPD (artículo 13) te obliga a informar de:
- Quién es el responsable del tratamiento (tú o tu sociedad) y cómo contactarte.
- Para qué usas los datos (finalidad) y con qué base jurídica.
- Cuánto tiempo los conservas.
- A quién se comunican y qué proveedores los tratan por tu cuenta (hosting, plataforma de reservas, correo, pasarela de pago).
- Si hay transferencias fuera del Espacio Económico Europeo.
- Los derechos del interesado (acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación, portabilidad) y cómo ejercerlos.
- El derecho a reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).
La LOPDGDD permite informar por capas: una información básica junto al formulario (responsable, finalidad, derechos y enlace) y la política completa en una página aparte.
Si ya tienes organizado el registro de actividades de tratamiento de tu consulta, la política de privacidad de la web es básicamente la parte «pública» de ese trabajo. Lo explicamos con detalle en nuestra guía de protección de datos y RGPD para tu consulta privada.
Formularios: pide lo mínimo
El error más frecuente en webs sanitarias es el formulario que pregunta demasiado. Un campo de texto libre con «cuéntanos qué te pasa» invita al paciente a escribir datos de salud (diagnósticos, medicación, situación emocional) que viajan por correo electrónico y quedan guardados en tu bandeja de entrada o en la del proveedor del formulario. Esos datos son de categoría especial y necesitan una protección reforzada.
Buenas prácticas:
- Pide solo nombre, teléfono o correo y el servicio que le interesa (por ejemplo, «terapia individual», «fisioterapia deportiva», «consulta de nutrición»).
- Si añades un campo libre, avisa de que no incluya información clínica: «No es necesario que nos cuentes aquí tu motivo de consulta; lo hablaremos en la primera cita».
- Usa una casilla de aceptación sin marcar por defecto para la política de privacidad, y otra separada si quieres enviar comunicaciones comerciales.
- Asegúrate de que el formulario se envía cifrado (HTTPS) y de que el proveedor tiene firmado contigo un contrato de encargado del tratamiento.
Reserva online y pagos
Si tu web permite reservar cita o pagar por adelantado, la plataforma que uses tratará datos de tus pacientes por tu cuenta. Necesitas que sea un encargado del tratamiento con contrato conforme al artículo 28 del RGPD, que almacene los datos en la UE o con garantías adecuadas, y que te permita exportarlos o borrarlos. Cuando el pago se cobra antes de la sesión, explica también cómo funciona en tu política de cancelación de citas y qué medios aceptas; tienes las opciones comparadas en cómo cobrar a tus pacientes.
Cookies: el banner que sí cumple
El artículo 22.2 de la LSSI exige consentimiento para instalar cookies que no sean estrictamente necesarias para el funcionamiento de la web. La guía de cookies de la AEPD concreta cómo debe ser ese consentimiento. En resumen:
- Las cookies técnicas (sesión, carrito, seguridad, recordar la preferencia de cookies) no necesitan consentimiento.
- Las cookies de analítica, publicidad, vídeos incrustados o píxeles de redes sociales sí lo necesitan, salvo excepciones muy concretas de analítica propia limitada.
- El banner debe permitir rechazar con la misma facilidad que aceptar, normalmente con un botón «Rechazar» en la primera capa.
- No vale el «si sigues navegando, aceptas», ni las casillas premarcadas.
- Las cookies no necesarias no deben cargarse antes de que el usuario acepte.
- Necesitas una política de cookies que diga qué cookies usas, de quién son, para qué sirven y cuánto duran.
En una web sanitaria hay un matiz importante: los píxeles publicitarios (de redes sociales o de plataformas de anuncios) pueden revelar que una persona ha visitado la página de «terapia para la ansiedad» o «tratamiento de trastornos alimentarios». Si haces publicidad online, valora con calma qué píxeles instalas y en qué páginas, y no los cargues sin consentimiento.
Publicidad sanitaria: qué puedes decir en tu web
Tu web es publicidad de un servicio sanitario. Eso significa que, además de las normas generales de publicidad, se aplican límites específicos. La Ley General de Sanidad somete la publicidad sanitaria a control, el Real Decreto 1907/1996 prohíbe la publicidad con pretendida finalidad sanitaria que resulte engañosa, y cada comunidad autónoma tiene su propia regulación sobre publicidad de centros y servicios sanitarios. A esto se suman los códigos deontológicos de cada profesión.
Lo explicamos a fondo, con ejemplos para redes sociales, en publicidad sanitaria en redes sociales para tu consulta privada. Aplicado a la web, quédate con esto:
| Mejor evitar | Alternativa correcta |
|---|---|
| «Elimina la ansiedad en 5 sesiones» | «Trabajamos la ansiedad con terapia basada en la evidencia; la duración depende de cada caso» |
| «Adelgaza 10 kilos en un mes garantizado» | «Plan de alimentación individualizado y seguimiento para alcanzar objetivos realistas» |
| «Curamos tu dolor de espalda para siempre» | «Valoración y tratamiento de fisioterapia para el dolor lumbar» |
| «El mejor psicólogo de Madrid» | «Psicóloga general sanitaria en Madrid, colegiada M-XXXXX» |
| Fotos de antes y después de pacientes | Explicar el método, la formación y cómo es una sesión |
| Testimonios con diagnósticos o resultados clínicos | Reseñas verificables sobre trato, puntualidad o comodidad, sin datos de salud |
| Títulos ambiguos («experto en…», «terapeuta» sin más) | Titulación oficial y número de colegiado claros |
Algunas reglas generales:
- No prometas resultados. En salud no hay garantías, y prometerlas es publicidad engañosa.
- Sé preciso con la titulación. Cursos y formaciones complementarias pueden aparecer, pero sin confundir con títulos oficiales.
- Cuidado con los testimonios. Aunque el paciente dé su permiso, publicar su experiencia clínica puede vulnerar el secreto profesional y la normativa de publicidad. Si muestras opiniones, que no revelen datos de salud ni prometan resultados.
- Si tu comunidad exige el número de registro sanitario en la publicidad, ponlo. En la web, el pie de página es el lugar natural.
Qué páginas debe tener la web de una consulta
Más allá de los textos legales, una web que convierta visitas en citas suele tener esta estructura:
Inicio
Debe dejar claro en cinco segundos quién eres, qué haces, dónde y cómo pedir cita. Un titular sencillo («Psicóloga sanitaria en Valencia, terapia para adultos presencial y online»), una foto real tuya o de tu consulta y un botón visible de reserva.
Sobre mí o el equipo
Formación oficial, número de colegiado, enfoque de trabajo, años de experiencia y, si quieres, algo personal que ayude a conectar. Los pacientes eligen profesional sanitario por confianza, y esta suele ser una de las páginas más visitadas.
Servicios o áreas de trabajo
Una página por cada servicio importante: qué es, a quién va dirigido, cómo es una sesión, duración y precio orientativo. Además de ayudar al paciente, es lo que permite que Google te muestre cuando alguien busca «fisioterapia suelo pélvico en Zaragoza» o «nutricionista deportivo online».
Precios y condiciones
Publicar precios reduce llamadas de consulta y filtra pacientes. Indica cuánto dura cada sesión, si hay bonos, cómo se paga y qué pasa si se cancela. Si tienes dudas sobre cómo fijarlos, consulta cuánto cobrar por sesión en tu consulta privada. Recuerda que la asistencia sanitaria con finalidad terapéutica está exenta de IVA, pero no todos los servicios lo están (por ejemplo, ciertos servicios de bienestar o formación); lo explicamos en la guía sobre el IVA en la consulta privada.
Consulta online
Si atiendes por videollamada, dedica una página a explicar cómo funciona, qué plataforma usas y qué necesita el paciente. Tienes todos los requisitos en nuestra guía de consulta online para psicólogos, fisioterapeutas y nutricionistas.
Contacto y ubicación
Dirección, mapa, cómo llegar, horario, teléfono y formulario (mínimo, como vimos). Si además tienes bien configurado tu Perfil de Empresa en Google, enlázalo y asegúrate de que nombre, dirección y teléfono coinciden exactamente en ambos sitios.
Páginas legales
Aviso legal, política de privacidad, política de cookies y, si vendes bonos o cobras por adelantado, condiciones de contratación. Todas enlazadas desde el pie.
Accesibilidad, seguridad y aspectos técnicos
Seguridad
- HTTPS obligatorio en la práctica: sin certificado, el navegador marca la web como «no segura» y los formularios viajan sin cifrar.
- Actualizaciones: si usas un gestor de contenidos, mantén al día el núcleo y los plugins. Una web hackeada que envía spam o redirige a otros sitios destroza tu reputación.
- Copias de seguridad automáticas y un hosting con servidores en la UE.
- Correo profesional con tu dominio (por ejemplo, hola@tuconsulta.es) en vez de una cuenta gratuita genérica, y con verificación en dos pasos.
Accesibilidad
La Ley 11/2023, que traslada la directiva europea de accesibilidad, exige requisitos de accesibilidad a determinados servicios digitales desde el 28 de junio de 2025, aunque las microempresas que prestan servicios (menos de 10 personas y no más de 2 millones de euros de volumen de negocio o balance) quedan exentas de esos requisitos. Aun así, una web accesible es mejor para todos tus pacientes: buen contraste, texto legible, botones grandes en móvil, imágenes con texto alternativo y formularios que se puedan rellenar con teclado.
Velocidad y móvil
La mayoría de pacientes te buscarán desde el móvil. Comprueba que tu web carga rápido, que el botón de reserva o de llamada se ve sin hacer scroll y que los textos legales no tapan la pantalla.
¿Cuánto cuesta tener la web de una consulta?
Los precios varían mucho según quién la haga y qué incluya. Estos rangos son orientativos y sirven para hacerse una idea, no son tarifas de mercado cerradas:
| Opción | Coste orientativo | Ventajas | Inconvenientes |
|---|---|---|---|
| Constructor web con plantilla (hecha por ti) | Unas decenas de euros al mes | Barato y rápido de montar | Te toca a ti redactar textos legales, configurar cookies y mantenerla |
| Profesional freelance | Desde unos cientos hasta un par de miles de euros, más mantenimiento | Diseño a medida y asesoramiento | Depende mucho del profesional; pregunta si incluye textos legales y banner de cookies |
| Agencia | A partir de algunos miles de euros | Estrategia, SEO y contenidos | Coste alto para una consulta individual |
| Perfil en una plataforma de gestión con reserva online | Incluido en la cuota de la plataforma | Agenda, reservas y pagos ya integrados | Menos control del diseño que una web propia |
Muchos profesionales combinan las dos cosas: una web sencilla con su marca y un enlace o botón a su agenda online para reservar. Así la web se ocupa de la confianza y el posicionamiento, y la plataforma de la parte operativa (huecos libres, recordatorios, cobros y facturas). Si estás calculando la inversión inicial de tu consulta, inclúyelo en tu presupuesto de lo que cuesta abrir una consulta privada; y recuerda que la web y su mantenimiento son gastos deducibles de tu actividad.
Qué pasa si tu web no cumple
Las consecuencias más habituales no son una inspección de oficio, sino una reclamación de un paciente, una denuncia de un competidor o un requerimiento de tu colegio o de la consejería de sanidad. Como referencia:
- La LSSI clasifica las infracciones en leves, graves y muy graves. No ofrecer la información del artículo 10 o incumplir las reglas de cookies se sanciona, en los casos leves, con multas de hasta 30.000 €, y las graves pueden llegar a los 150.000 €.
- Las infracciones de protección de datos las sanciona la AEPD con las cuantías del RGPD, y el tratamiento indebido de datos de salud se considera especialmente grave.
- La publicidad sanitaria contraria a la normativa puede acarrear sanciones de la consejería de sanidad de tu comunidad y expedientes deontológicos de tu colegio.
En la práctica, revisar tu web una vez al año y cada vez que añades una herramienta nueva (un chat, un píxel, una pasarela de pago) evita casi todos los problemas.
Checklist: revisa la web de tu consulta en una tarde
Datos e identificación
- ☐ Aviso legal con nombre o razón social, NIF, domicilio y correo.
- ☐ Colegio profesional, número de colegiado y titulación oficial.
- ☐ Enlace al código deontológico de tu colegio.
- ☐ Número de registro o autorización sanitaria (si eres centro sanitario).
- ☐ Datos clave también en el pie de página.
Protección de datos
- ☐ Política de privacidad actualizada con todos los tratamientos de la web.
- ☐ Información básica junto a cada formulario.
- ☐ Casillas de aceptación sin marcar por defecto.
- ☐ Formulario que no pide información clínica.
- ☐ Contratos de encargado con hosting, formulario, reservas, correo y pagos.
Cookies
- ☐ Banner con botones de aceptar, rechazar y configurar en la primera capa.
- ☐ Ninguna cookie no necesaria se carga antes del consentimiento.
- ☐ Política de cookies con el listado real de cookies.
- ☐ Revisión de píxeles publicitarios en páginas sensibles.
Publicidad sanitaria
- ☐ Sin promesas de resultados ni superlativos tipo «el mejor».
- ☐ Sin testimonios con datos de salud ni fotos de antes y después.
- ☐ Titulaciones descritas con precisión.
- ☐ Requisitos de publicidad de tu comunidad autónoma revisados.
Conversión y técnica
- ☐ Botón de reserva o contacto visible en móvil.
- ☐ Precios, duración y política de cancelación publicados.
- ☐ HTTPS activo, web actualizada y copias de seguridad.
- ☐ Nombre, dirección y teléfono idénticos en la web y en Google.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio poner el número de colegiado en la web?
Si ejerces una profesión regulada y tu web sirve para ofrecer tus servicios, la LSSI exige indicar el colegio al que perteneces y tu número de colegiado. Además, es uno de los datos que más confianza transmite al paciente, así que conviene ponerlo también en la página «Sobre mí» y en el pie.
¿Puedo copiar el aviso legal y la política de privacidad de otra web?
No es buena idea. Esos textos deben describir tus tratamientos reales: qué formularios tienes, qué proveedores usas, cuánto conservas los datos. Un texto copiado suele mencionar herramientas que no usas y omitir las que sí, lo que lo hace inútil ante una reclamación. Puedes partir de un modelo, pero adáptalo.
¿Necesito banner de cookies si solo tengo una web informativa?
Depende de las cookies que use. Si la web solo usa cookies técnicas, no necesitas pedir consentimiento, aunque sí informar. Pero muchas plantillas cargan por defecto analítica, mapas, vídeos o fuentes externas que instalan cookies de terceros. Revisa qué cookies carga realmente tu web antes de decidir.
¿Puedo publicar opiniones de mis pacientes?
Puedes mostrar reseñas sobre aspectos como el trato, la puntualidad o la comodidad de la consulta, siempre que sean reales y verificables y no revelen datos de salud. Evita testimonios que describan diagnósticos, tratamientos o resultados, y revisa lo que dice tu código deontológico sobre publicidad.
¿Tengo que poner los precios en la web?
No hay una obligación general de publicar tarifas, pero si las publicas deben ser claras y completas. Hacerlo suele ahorrar llamadas y mejora la conversión, porque el paciente llega a la primera cita sabiendo lo que va a pagar.
¿Me sirve un perfil en una plataforma en lugar de una web propia?
Para empezar, sí: un perfil profesional con reserva online cubre lo esencial y te ahorra mantenimiento técnico. A medio plazo, una web propia te da más control sobre tu marca y tu posicionamiento. Lo más práctico suele ser combinar ambas: web propia para captar y plataforma para gestionar agenda, cobros y facturas.
¿Qué pasa con Veri*Factu si cobro por la web?
Cobrar por la web no cambia tus obligaciones de facturación: emites la factura igual que en una cita presencial. En cuanto a Veri*Factu, Hacienda anunció el 5 de octubre de 2026 que las obligaciones pendientes se aplazan hasta octubre de 2028, a la espera de que se apruebe la norma que lo formalice. Lo explicamos en nuestro artículo sobre el aplazamiento de Veri*Factu.
Tu web capta pacientes; Mundoctor se ocupa del resto
Una buena web consigue que el paciente quiera pedir cita. A partir de ahí empieza el trabajo que no se ve: encontrar un hueco, confirmar la cita, recordarla, cobrarla, registrar la sesión y emitir la factura. Si todo eso depende del teléfono, el WhatsApp y una hoja de cálculo, la web acaba generando más trabajo administrativo en vez de ahorrártelo.
Mundoctor Pro te da agenda online con reserva de pacientes (que puedes enlazar desde el botón de tu web), recordatorios automáticos, fichas de pacientes, cobros y facturación en un solo sitio, preparada para Veri*Factu con margen de sobra. Cuesta 39,95 € al mes, tiene 14 días de prueba y no cobra comisión por cita. Puedes verlo en Mundoctor Pro o comparar planes en precios.
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