Cuánto cobrar por sesión en tu consulta privada: cómo fijar tus tarifas de psicología, fisioterapia o nutrición
Ponerle precio a tu sesión es una de las decisiones que más pesan en una consulta privada y, curiosamente, una de las que menos se piensan. Muchos psicólogos, fisioterapeutas y nutricionistas fijan su tarifa mirando lo que cobra la consulta de al lado, le restan cinco euros "para empezar" y no la vuelven a tocar en años. El resultado suele ser una agenda llena que, a final de mes, deja mucho menos de lo que parecía.
En esta guía vas a ver cómo calcular un precio que cubra tus costes reales, te deje un sueldo digno y sea coherente con tu mercado. También veremos cómo plantear bonos, primeras visitas, sesiones online y subidas de precio sin perder pacientes, y qué tienes que tener en cuenta en España con el IVA, el IRPF y la información de precios al paciente.
Por qué "lo que cobra la competencia" no es un buen punto de partida
Mirar el mercado es necesario, pero no puede ser el único criterio. La consulta de enfrente puede tener un alquiler más barato, trabajar con mutuas, estar en su primer año con tarifa plana o, sencillamente, estar perdiendo dinero sin saberlo. Copiar su precio es copiar también sus números, que no conoces.
El precio de una sesión tiene que salir de tres piezas:
- Tus costes: lo que te cuesta mantener la consulta abierta, trabajes o no.
- Tu objetivo de ingresos: el sueldo neto que quieres llevarte a casa.
- Tu capacidad real: cuántas sesiones puedes facturar de verdad al mes.
El mercado sirve después para comprobar si el resultado es razonable y para decidir cómo te posicionas. Pero el suelo de tu tarifa lo marcan tus números.
Paso 1: calcula tus costes reales
Haz una lista honesta de todo lo que pagas en un año. Divídela en dos bloques.
Costes fijos
Son los que pagas aunque esa semana no veas a nadie:
- Alquiler de la consulta o la parte proporcional si trabajas en casa o en un centro compartido.
- Suministros: luz, agua, internet, teléfono.
- Cuota de autónomos.
- Colegio profesional y seguro de responsabilidad civil.
- Software de agenda, historia clínica y facturación.
- Gestoría o asesoría.
- Formación continua y supervisión (en psicología, muy habitual).
- Material amortizable: camilla, equipos de electroterapia, báscula de bioimpedancia, test psicométricos, ordenador.
Costes variables
Crecen con cada paciente:
- Material fungible: sábanas desechables, cremas, kinesiotape, agujas de punción seca.
- Comisiones por pago con tarjeta o por plataformas que cobran por paciente.
- Desplazamientos si haces domicilios.
- Alquiler por horas si trabajas en salas que se pagan por uso.
Suma los fijos del año y divide entre doce para tener tu coste fijo mensual. Calcula también el coste variable medio por sesión.
Un ejemplo: una fisioterapeuta con consulta propia en una ciudad media puede tener unos costes fijos de 1.700 € al mes (alquiler, cuota, seguro, software, gestoría, amortizaciones) y un coste variable de unos 3 € por sesión. Son cifras orientativas: haz siempre las tuyas.
Paso 2: define cuánto quieres ganar
Aquí es donde se suele fallar. No basta con pensar "quiero ganar 2.000 € al mes": hay que saber si eso es neto o bruto, y si incluye vacaciones.
Parte del neto mensual que necesitas y súbelo hasta el bruto teniendo en cuenta el IRPF. Como autónomo vas a ir pagando a cuenta un 20 % del rendimiento neto con el modelo 130 (salvo que todas tus facturas lleven retención), y luego la declaración de la renta ajusta según tu tramo. Para una primera estimación, sumar entre un 20 % y un 30 % al neto deseado es una aproximación razonable; tu gestoría puede afinarla.
Si quieres 2.000 € netos al mes, una cifra realista de rendimiento antes de impuestos estaría entre 2.500 € y 2.850 € mensuales. A eso le sumas tus costes fijos.
Paso 3: calcula tu capacidad real (no la teórica)
Este es el punto que más descuadra las cuentas. Si trabajas 8 horas al día, 5 días a la semana, en teoría podrías hacer 40 sesiones semanales. En la práctica, nunca.
Descuenta:
- Tiempo no facturable: preparar sesiones, escribir notas e informes, contestar mensajes, facturar, formarte. Fácilmente un 20-30 % de tu jornada.
- Huecos y cancelaciones: aunque tengas una política de cancelación, siempre habrá huecos que no se recuperan.
- Vacaciones, festivos y días de baja: piensa en unas 44-46 semanas de trabajo al año, no 52.
- Tu sostenibilidad: en psicología, por ejemplo, encadenar muchas sesiones al día pasa factura. Mejor planificar un número que puedas mantener años.
Una forma práctica de calcularlo:
Sesiones facturables al mes = sesiones semanales realistas × semanas trabajadas al año ÷ 12
Con 22 sesiones semanales y 45 semanas, salen unas 82 sesiones al mes de media.
Paso 4: la fórmula del precio mínimo
Con esas tres piezas ya puedes calcular tu precio mínimo por sesión:
Precio mínimo = (costes fijos mensuales + objetivo de ingresos brutos mensuales) ÷ sesiones facturables al mes + coste variable por sesión
Siguiendo el ejemplo:
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Costes fijos mensuales | 1.700 € |
| Ingresos brutos objetivo | 2.700 € |
| Total a cubrir al mes | 4.400 € |
| Sesiones facturables al mes | 82 |
| Coste variable por sesión | 3 € |
| Precio mínimo por sesión | ≈ 56,70 € |
Ese es tu suelo. Por debajo, cada sesión te acerca a trabajar gratis. A partir de ahí entra el posicionamiento: puedes redondear a 60 €, situarte en 65 € si tienes una especialización clara o experiencia acreditada, o ajustar la duración de la sesión.
Haz la prueba al revés también: si con tu precio actual divides lo que de verdad te queda cada mes entre las horas totales que dedicas (no solo las de sesión), descubrirás tu precio por hora real. A muchos profesionales este ejercicio les cambia la perspectiva.
Paso 5: contrasta con el mercado y elige tu posición
Ahora sí, mira alrededor. Las tarifas en consulta privada en España varían mucho según ciudad, barrio, especialidad y experiencia. Como referencia muy general y orientativa:
- Psicología: sesiones individuales de 50-60 minutos que suelen moverse entre 50 € y 80 €, más en grandes ciudades o en especialidades como terapia de pareja.
- Fisioterapia: sesiones de 30-60 minutos con precios habituales entre 35 € y 60 €, según duración y técnica.
- Nutrición: primera consulta más larga (a menudo entre 50 € y 80 €) y revisiones más cortas y económicas.
No son precios oficiales ni recomendados: los colegios profesionales no pueden fijar tarifas obligatorias, y cada profesional decide libremente. Úsalos solo para saber si tu cifra está en una zona lógica.
Con eso decide tu posición:
- Precio de mercado: compites con la mayoría y te diferencias por trato, horarios o ubicación.
- Precio superior: lo justificas con especialización, formación, resultados o una experiencia de paciente muy cuidada (reserva online, recordatorios, informes claros).
- Precio inferior: solo tiene sentido de forma temporal y con fecha de fin. Competir por precio en sanidad privada casi siempre acaba en agotamiento.
Cómo estructurar tus tarifas
Un único precio por sesión es lo más sencillo, pero no siempre lo más útil. Estas son las estructuras más habituales.
Primera visita frente a seguimiento
La primera sesión suele durar más y exige más trabajo: anamnesis, valoración, test, plan de tratamiento o dietético. Es razonable que cueste algo más. En nutrición es casi la norma; en fisioterapia, cuando incluye valoración completa; en psicología, depende del enfoque.
Evita, en cambio, la primera sesión gratis como reclamo: atrae a pacientes que no tienen intención de continuar y te quita tiempo. Si quieres reducir la barrera de entrada, mejor una llamada breve de 10-15 minutos para resolver dudas.
Sesiones de distinta duración
En fisioterapia funciona muy bien ofrecer sesiones de 30 y de 60 minutos con precios diferenciados. Ayuda a que el paciente elija según su caso y a ti a organizar la agenda. Cuida que la de 30 minutos no salga proporcionalmente demasiado barata: el tiempo entre pacientes y la gestión son los mismos.
Bonos de sesiones
Los bonos favorecen la adherencia al tratamiento y te dan previsibilidad de ingresos. El descuento habitual va del 5 % al 15 % y conviene definir bien la caducidad, qué pasa si el paciente no los consume y la política de cancelación. Si quieres profundizar, tienes nuestra guía sobre el bono de sesiones en consulta privada.
Sesiones online
La videoconsulta no tiene por qué ser más barata. El valor profesional es el mismo y tus costes fijos apenas bajan. Algunas consultas aplican un pequeño descuento para fomentarla; otras mantienen el mismo precio. Lo importante es decidirlo con criterio y comunicarlo con claridad.
Precios para casos especiales
Tarifas sociales para estudiantes o personas con pocos recursos, precios para familias o descuentos para pacientes derivados de un convenio. Son decisiones legítimas, pero conviene acotarlas (por ejemplo, un número limitado de plazas) para que no se coman tu rentabilidad.
Mutuas y aseguradoras: hazles las cuentas aparte
Trabajar con mutuas puede llenar la agenda, especialmente al principio, pero el importe por acto que pagan suele estar muy por debajo de una tarifa privada. Antes de firmar un concierto:
- Calcula cuántas sesiones de mutua necesitas para igualar una privada.
- Ten en cuenta los plazos de pago y la burocracia (autorizaciones, partes, volantes).
- Revisa si las facturas a la aseguradora llevan retención de IRPF, lo que afecta a tu tesorería.
- Fija un límite de huecos semanales para mutua y protege el resto para pacientes privados.
Una estrategia frecuente es usar la mutua para arrancar y reducir su peso a medida que crece la cartera privada.
Cómo subir el precio sin perder pacientes
Tarde o temprano tocará actualizar tarifas: suben el alquiler, la cuota de autónomos y los suministros, y tu experiencia también vale más. Algunas claves:
- Revisa precios una vez al año, idealmente en la misma época (enero o septiembre).
- Avisa con antelación: un mes es un margen razonable. Hazlo por escrito y en persona.
- Explica sin disculparte: "A partir del 1 de enero la sesión pasa a 65 €" es suficiente. No hace falta justificar cada euro.
- Decide qué haces con los pacientes actuales: puedes mantenerles el precio unos meses o hasta terminar su tratamiento. Es un gesto que se agradece.
- Respeta los bonos ya vendidos: lo pagado se mantiene al precio pactado.
Subidas pequeñas y periódicas se aceptan mucho mejor que una grande cada cinco años.
Lo que tienes que tener en cuenta en España
IVA
Las sesiones de asistencia sanitaria a personas físicas que prestan profesionales sanitarios reconocidos están, en general, exentas de IVA. Pero no todo lo que haces lo está: el coaching, los talleres para empresas, ciertos informes o la venta de productos pueden llevar un 21 %. Si en tu consulta conviven servicios exentos y no exentos, tu precio final cambia según el caso. Lo explicamos en detalle en IVA en la consulta privada.
IRPF y retenciones
A los pacientes particulares no les aplicas retención. Si facturas a una empresa, a una mutua o a un centro sanitario, normalmente sí, y eso adelanta impuestos pero reduce lo que cobras en el momento. Tenlo presente al calcular tu tesorería.
Gastos deducibles
Tu precio debe cubrir costes, pero muchos de esos costes reducen tu base imponible. Saber qué puedes deducir mejora tu margen real sin tocar la tarifa. Tienes la lista completa en gastos deducibles en la consulta privada, y la cuota que pagas cada mes en cuota de autónomos 2026.
Transparencia de precios
El paciente tiene derecho a conocer el precio antes de recibir el servicio. Lo más sencillo es tener una lista de tarifas visible en la consulta y en tu web o perfil, e indicar el precio al confirmar la cita. Además de cumplir con la normativa de consumo, evita malentendidos y reclamaciones.
Facturación
Cada sesión cobrada debe documentarse con su factura. Sobre Veri*Factu, recuerda que el Gobierno ha aplazado las obligaciones del sistema hasta octubre de 2028, alineándolas con la factura electrónica. No es obligatorio todavía, pero conviene ir trabajando con un software preparado. Te lo contamos en Veri*Factu se aplaza a octubre de 2028.
Errores frecuentes al fijar tarifas
- Calcular con 40 sesiones semanales cuando realmente haces 20-25.
- Olvidar las vacaciones y las semanas sin actividad.
- No contar el tiempo no facturable: informes, mensajes, preparación.
- Ofrecer descuentos a todo el mundo, que se convierten en el precio real.
- No revisar nunca la tarifa mientras todos tus costes suben.
- Esconder el precio en la web para "no asustar": genera desconfianza y llamadas de personas que no van a reservar.
- Pagar comisiones por paciente a plataformas sin calcular cuánto se llevan de cada sesión.
Este último punto merece atención: si una plataforma se queda con un porcentaje o una cantidad fija por cada paciente nuevo, ese coste variable puede comerse buena parte de tu margen en las primeras sesiones.
Checklist para revisar tus precios
- He sumado todos mis costes fijos anuales y los he pasado a mensuales.
- Sé mi coste variable aproximado por sesión.
- He definido mi objetivo de ingresos neto y lo he pasado a bruto.
- He calculado mis sesiones facturables reales, con vacaciones y huecos.
- Conozco mi precio mínimo y mi tarifa está por encima.
- He comparado con el mercado de mi zona y especialidad.
- Tengo claras mis tarifas de primera visita, seguimiento, online y bonos.
- Mis precios están visibles para el paciente antes de reservar.
- Tengo fecha para revisar tarifas el próximo año.
Preguntas frecuentes
¿Puede el colegio profesional decirme cuánto cobrar?
No. Los colegios no pueden establecer baremos ni precios orientativos obligatorios, por normativa de competencia. Cada profesional fija libremente sus honorarios.
¿Es mejor cobrar por sesión o por tratamiento completo?
Depende de tu disciplina. En nutrición funcionan bien los programas de varias semanas; en fisioterapia y psicología, la sesión suelta y los bonos son lo más habitual. Lo importante es que el paciente sepa siempre qué está pagando.
¿Debo cobrar las sesiones que el paciente cancela tarde?
Puedes hacerlo si lo has informado previamente con una política de cancelación clara y aceptada, por ejemplo, cobrar la sesión si se anula con menos de 24 horas de antelación. Los recordatorios automáticos reducen mucho estos casos.
¿Tengo que cobrar menos por la videoconsulta?
No necesariamente. El tiempo y el criterio profesional son los mismos. Es una decisión comercial, no una obligación.
¿Cada cuánto debo subir mis tarifas?
Revisarlas una vez al año es una buena práctica. No siempre hace falta subir, pero sí comprobar que tu precio sigue cubriendo tus costes y tu objetivo.
¿Lleva IVA el precio de mi sesión?
Si es asistencia sanitaria prestada por un profesional sanitario reconocido, normalmente está exenta. Otros servicios, como coaching o talleres para empresas, pueden llevar el 21 %.
¿Cómo comunico el precio sin que parezca poco profesional?
Con naturalidad: publícalo en tu perfil y en tu web, indícalo al confirmar la cita y entrégale la factura tras la sesión. La claridad transmite profesionalidad.
Cobra lo que vale tu trabajo, sin comisiones por paciente
Un buen precio solo funciona si tu consulta está organizada: agenda online donde el paciente ve tus tarifas y reserva, recordatorios que reducen ausencias, cobro y factura al cerrar la cita, y bonos controlados sin hojas de cálculo. Eso es lo que te da Mundoctor, además de un perfil profesional visible para nuevos pacientes.
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